ASPECTOS METODOLÓGICOS

La fuente de los datos

La información que se analiza surge de la Encuesta de sobre Condiciones de Vida que se llevó a cabo como parte de la Investigación sobre Pobreza en Argentina (IPA), en el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El relevamiento se hizo utilizando el marco muestral de la Encuesta Permanente de Hogares entre los meses de abril y julio de 1988.

El estilo de desarrollo regional en Argentina y la heterogeneidad resultante de él requirieron la consideración de la configuración económica y sociodemográfica de las distintas áreas, de los efectos que el tamaño de las ciudades pudiese tener en la caracterización de la pobreza urbana, y de las diferencias en las dinámicas migratorias.

Esto concluyó en la selección de áreas o dominios representativos de algunas de las regiones del país:

19 partidos del Gran Buenos Aires (población 6.843.201)
General Roca (Región patagónica) (población 43.352)
Neuquén (Región patagónica) (población 90.089)
Posadas (Región noreste) (población 143.889)
Santiago del Estero (Región noroeste) (población 148.758)

Este relevamiento fue procesado en dos oportunidades. La primera de ellas para la elaboración del informe Investigación sobre la pobreza en la Argentina (IPA) - Area Educación, realizado en el marco del convenio Arg/BIRF, en  el cual se trabajaron todos los aspectos salvo el referido en el Capítulo 5. En este informe se consideró a la población dividida en no pobres, pobres pauperizados y pobres estructurales.

El segundo procesamiento se realizó en el marco del trabajo del Centro de Investigaciones para las Políticas Públicas (CIPPA),  oportunidad  en la cual se reprocesó la  información sólo para los  19 partidos del Gran Buenos Aires, abriendo la categoría de pobres estructurales en:

  • transicionales NBI con ingresos suficientes
  • pobres NBI con ingresos insuficientes
  • extrema pobreza.

En este segundo trabajo se analizaron también los datos que permitieron elaborar los capítulos 5 y 6.

La medición de la pobreza

Las dos metodologías tradicionalmente utilizadas para la medición de la pobreza son las denominadas línea de pobreza (LP) y necesidades básicas (NBI). La primera presupone la determinación de la canasta básica de bienes y servicios que se construye respetando las pautas culturales de consumo de una sociedad en un momento  histórico determinado. Esta canasta normativa, una vez valorizada, define la LP.

La canasta utilizada en esta investigación fue construída para el estudio “La pobreza urbana en Argentina” (IPA). Para su confección se tuvo en cuenta la información suministrada por la Encuesta de Ingresos y Gastos de los hogares, llevada a cabo por el INDEC en 1985. La canasta se adecua a los requerimientos calóricos proteicos definidos por FAO-OMS para cada edad, sexo, intensidad de la actividad laboral y situación biológica. Se analizaron los hábitos alimentarios de la pobación correspondiente a los tres estratos más bajos, tomándose como unidad consumidora a un hombre adulto entre 30 y 59 años, relacionándose a partir de él las necesidades energéticas de cada grupo.1

La valorización de la canasta de costo mínimo se efectuó con los precios que releva mensualmente el INDEC. El valor de esta canasta de alimentos constituye la línea de indigencia (LI). A partir de la proporción que representa el gasto en alimentos respecto del gasto total de los estratos medios se definió la línea de pobreza como 2.07 del valor de la LI, lo cual supone que tal valor permite atender las otras necesidades: transporte, vestido, vivienda, educación y salud.2 Para la estimación de los ingresos no se efectuaron correcciones por subdeclaración ni tampoco imputación de alquiler por vivienda propia.

La segunda aproximación metodológica remite a las manifestaciones materiales que evidencian falta de acceso a ciertos servicios como vivienda, agua potable, educación y salud. Este método requiere de la definición de niveles mínimos, lo cual supone una valoración subjetiva de los grados de satisfacción de las necesidades básicas.

Así, se considera como pobres, según este criterio, a los hogares en los que se observa por lo menos una de las siguientes condiciones:

  • Hacinamiento: hogares que habitan viviendas en las que existen más de tres personas por cuarto.
  • Tipo de vivienda: hogares que habitan viviendas precarias (construídas con materiales inadecuados).
  • Saneamiento básico: hogares que habitan viviendas  que no disponen de baño con arrastre de agua.
  • Deserción escolar: hogares con al menos un niño entre 6 a 12 años que no asista a la escuela.
  • Capacidad de subsistencia: hogares con cuatro  o más personas por miembro ocupado, si el jefe tiene nivel de instrucción igual o menor a segundo grado de escolaridad primaria.

Combinando ambos métodos se obtuvieron los siguientes grupos de pobreza:

Pobres estructurales: aquellos que resultaron pobres por no satisfacer una o más necesidades consideradas básicas, estén por arriba o por debajo de la línea de pobreza (LP).

Pauperizados o nuevos pobres: aquellos que resultaron pobres por tener ingresos per cápita inferiores a la LP (prorrateada per cápita).

No pobres: aquellos que tienen ingresos per cápita superiores al valor de la LP y tienen satisfechas sus necesidades básicas.

A fin de profundizar en la heterogeneidad de la pobreza, en el segundo estudio se subclasificó a los pobres estructurales en:

Extrema pobreza: que son aquellos hogares

  • Con ingresos per cápita inferiores a la LI per cápita,
  • que habitan viviendas precarias,
  • que obtienen el agua de canilla pública o camión repartidor,
  • que siendo propietarios sólo de la vivienda u ocupantes gratuitos, estén hacinados (más de 3 personas por cuarto) y además no tienen alumbrado público en ninguna cuadra de la manzana.

Pobres  NBI  con ingresos insuficientes:  aquellos hogares con ingresos superiores a la línea de indigencia per cápita, e inferiores a la línea de pobreza per cápita y que se encuentren en una de la siguientes situaciones:

  • Que viven hacinados,
  • que tienen afectada su capacidad de subsistencia,
  • que tienen algún niño entre 6 y 12 años que no asiste a la escuela primaria,
  • que la vivienda no posee servicio higiénico con arrastre de agua.

Transicionales NBI con ingresos suficientes: aquellos hogares con iguales necesidades básicas insatisfechas que en el caso anterior, pero cuyos ingresos per cápita son superiores al valor de la LP per cápita.

Poblaciones base

En el presente trabajo se analiza información recogida a través de los cuestionarios diseñados para los diversos análisis sectoriales encarados por la IPA. En cada cuadro se señala la población base, que puede ser:

Jefe del hogar o cónyuge: Cuestionario H que describe las características de la vivienda y las características sociodemográficas del hogar.

Jefe de hogar: Cuestionario J que describe la inserción y situación ocupacional del jefe del hogar.

Madres de niños entre 10 y 14 años: Cuestionario E que describe la historia educativa de la madre, la situación educativa del hijo y las representaciones sociales acerca del sistema educativo.

Madres de niños entre 0 y 3 años cumplidos: Cuestionario M que describe el acceso y la utilización de los servicios de salud del grupo maternoinfantil.

Debido a que la muestra fue diseñada para analizar la problemática de los diferentes grupos de pobres, la categoría no pobres debe utilizarse únicamente como categoría de cierre, debido al reducido tamaño muestral para este grupo.

 

NOTAS

1. El marco muestral de la Encuesta Permanente de Hogares tiene seis estratos, definidos a partir de la proporción de jefes con primaria incompleta que residen en cada radio censal.

2. Los estratos medios de la EPH considerados fueron el II, III y IV.