PRESENTACIÓN En noviembre de 1992, el Departamento de Asuntos Educativos de la Organización de los Estados Americanos (OEA) auspició un Seminario en Cuenca, Ecuador, sobre el tema de educación ambiental a nivel escolar primario en cuatro países andinos: Ecuador, Bolivia, Venezuela y Colombia. El Seminario representó un esfuerzo subregional destinado a vincular, de manera sistemática, los planes de estudios vigentes y la problemática ambiental, buscando no sólo una concientización y análisis crítico de la situación, sino también el estímulo de acción práctica a nivel de la escuela y la comunidad. Los trabajos presentados aquí constituyen los documentos de base de aquél seminario; son estudios de caso en los países participantes preparados por representantes de organizaciones no gubernamentales involucrados en cuestiones de medio ambiente relacionadas con la educación básica. Con estos documentos, el Seminario intentó establecer cuál es la situación de la educación ambiental en la escuela primaria y diseñar una estrategia para incorporar consideraciones ecológicas en el currículum primario de una manera efectiva. Estas consideraciones son, en términos generales, sobre el uso racional de los recursos naturales y protección del medio ambiente local. En términos específicos incluyen la pérdida de zonas boscosas, de suelo fértil, de especies animales y vegetales, así como la contaminación del agua y del aire. Los estudios de caso aquí incluidos identifican, primero, las dimensiones ambientales existentes en el currículo de la escuela primaria. Segundo, intentan determinar la cantidad de recursos disponibles para la realización de actividades formales de educación ambiental y evaluar actividades formales de tipo ambiental que se realizan. Finalmente, los autores presentan propósitos para el establecimiento de mecanismos prácticos que permitan mejorar la educación ambiental en la escuela primaria de sus propios países. En el Departamento de Asuntos Educativos, adoptamos un interés especial en el tema porque los Estados miembros de la OEA, a través de sus delegaciones, notaron que, las actividades y cambios concretos necesarios para mejorar la situación no se realizan a pesar de la urgencia presentada por las circunstancias y la aprobación de legislación para abordar problemas ecológicos. En este contexto, se ve claramente la responsabilidad educativa de contribuir a un uso racional de recursos naturales y la valoración del medio ambiente mismo. Para realizar tal propósito, será preciso afrontar concepciones tradicionales relacionadas a la apropiación de los bienes de la tierra. Como dice Marco Encalada, Se clama por cambios integrales en la moral ambiental, que significa casi una revolución espiritual en la humanidad. Una revolución que revalorice la naturaleza y al individuo, defina los cimientos de una cultura ecológica, corte de raíz los fundamentos que han llevado a la humanidad a fragilizar su propio sustento en la tierra, y construya una nueva moral frente al entorno físico y social y frente a la interioridad de las personas y de todos los seres vivos. En el terreno de la práctica, todos los autores representados aquí acuerdan que la educación ambiental debe asumir la forma de interdisciplinaridad y una conceptualización orgánica que dinamiza procesos de aprendizaje. Además, concuerdan en que la educación ambiental es innovadora porque se fortalece de los nuevos resultados de investigaciones sociales y científicas; tiene que ser también flexible y multinacional para ser exitosa tendrá que superar los límites burocráticos, gubernamentales y académicos. Finalmente, los autores concuerdan en la necesidad de que la educación ambiental sea participativa y permanente. En el contexto de la acción, lo fundamental es comenzar en el campo de la formación, trabajando con docentes y maestros para sembrar desde las primeras letras la voluntad por la defensa del medio ambiente. Esta serie de estudios es, por lo tanto, una contribución preliminar hacia el desarrollo de un currículo que incorpore sistemáticamente las consideraciones ecológicas como fundamento del aprendizaje primario. Los conocimientos y experiencias de varias personas están incorporados aquí como parte del esfuerzo conjunto que hizo posible esta publicación. Además, nos complace reconocer las contribuciones de Rosalía Arteaga y Flavio de Almeida Salles, quienes asumieron la responsabilidad para la realización y organización del seminario en Cuenca. Reconocemos también una deuda especial a Viviana Krsticevic y Jackie Washington para su apoyo editorial y técnico tan importante. Como ha señalado el Comité Interamericano de Educación de la OEA, será a través de la educación que la población se informe sobre los desafíos del pasado destructivo y sobre las verdaderas causas del deterioro medioambiental. Y también a través de la misma se diseñarán estrategias destinadas a restaurar el equilibrio ecológico.
Beatrice Edwards |