4 de Abril de 2025
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Colección: INTERAMER
Número: 36
Autor: David Lagmanovich
Título: Oficio Crítico: Notas de Introducción a la Literatura Hispanoamericana

PRESENTACIÓN

 

La ocupación con la literatura, afirma el autor de este libro, puede llegar a ser una forma de literatura.  Pero a esa dignidad no se accede sin obedecer a ciertos requisitos, no siempre cumplidos aun por los que se suponen intérpretes de la literatura. Con mayor razón se justifica entonces orientar a quienes están en los primeros estadios del oficio crítico, destinatarios principales de estas páginas. El fracaso en esta empresa no proviene tanto de la simple ignorancia como de tomar por sendas erradas: manejar terminologías mal digeridas, encerrarse en una posición doctrinaria sin ventanas, usar el ejercicio (o la usurpación) de  la crítica para apoyar causas que no tienen que ver con la apreciación de la obra literaria, confundir la crítica con la censura, entre otras cosas. Señalar esos caminos inconducentes —los ejemplos están tomados de la propia obra— es uno de los aspectos más fecundos de la labor del autor.

Junto a ese señalamiento de peligros, se da todo lo que el libro tiene para aportar en un sentido positivo o propiamente formativo. Su contenido va desde el concepto de linguística hasta el cuidado de la puntuación, pasando por un irresumible conjunto de reflexiones y apreciaciones referentes a la literatura, las “letras” en general, la crítica, la literatura latinoamericana, los métodos de trabajo, la escritura, la investigación literaria y sus marcos teóricos, sin agotar con esto la lista de temas. No es ni la antigua “preceptiva literaria”, con su rigidez y su ilusión de definiciones fijas, ni el manual de instrucciones prácticas sobre cómo escribir una tesis o realizar una investigación. Es algo menos sistemático pero mucho más rico y, a la vez que muy amplio, bien afincado en ejemplos literarios reales.

El tono de la comunicación es informal, y hasta no carece de buen humor, lo que hace más fácil el acceso y la participación del lector, sin que por eso desciendan el nivel de la exposición ni el de la prosa. La autoridad resulta del contenido mismo: no requiere asegurarse por la imposición de una fría distancia entre el autor y el lector.

Que nadie se engañe sin embargo con esta facilidad. Detrás del texto hay un crítico, un escritor, un profesor que enseñó en varias partes del mundo, un investigador de seria disciplina y larga maduración, que por un proceso natural y sin artificio decanta en lo que expone las experiencias estéticas, intelectuales y aun sociales logradas en un prolongado trato con la literatura. Y eso, aunque la letra del texto no siempre lo proclame, está ahí, es la savia del libro, y es lo que el lector gana, además de la información y el conocimiento.

Uno de los mayores méritos de esta obra es su amplitud de visión. El autor sabe que en materia de crítica hay una pluralidad de enfoques metodológicos, una gran variedad de aproximaciones. Pero también sabe que la riqueza de la realidad no es plenamente abordable desde un solo ángulo. Por entusiasmo o por estrechez, muchas visiones que representan una perspectiva razonablemente válida, pero que no son excluyentes de otras, se dan por únicas y exclusivas. No hay peor imperialismo que el de quien ha llegado a atisbar una parte de la verdad pero carece del sentido de la desconfianza teórica. El filósofo uruguayo Carlos Vaz Ferreira decía que la humanidad es como el ebrio a caballo, que si lo enderezan de un lado se cae del otro. Tendencia a los extremos, cuyo origen y casi universal aplicación alguien tendrá que explicar alguna vez. Pero ocurre que si la tarea es comprender, los extremos empobrecen. Nadie correrá ese peligro con estas páginas de David Lagmanovich.

Este libro tiene garantizado un amplio público. Será vía de acceso para los que se inician y disfrute para los iniciados, sin descartar para estos últimos algún motivo de meditación. Su calidad y el lugar prominente que ocupa la literatura en la cultura latinoamericana justifican ampliamente la decisión del Departamento de Asuntos Culturales de la OEA de incluirlo en su serie de publicaciones.

Juan Carlos Torchia-Estrada

Secretario Ejecutivo para la
Educación, la Ciencia y la Cultura