4 de Abril de 2025
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Colección: INTERAMER
Número: 45
Autor: Etnia y Nación en América Latina, Vol. II
Título: George De Cerqueira Leite Zarur, Organizador

INTRODUCCIÓN

Este volumen reúne los trabajos presentados en la reunión apoyada por la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre “Étnia y Nación en América Latina”, del grupo de trabajo sobre identidades en América Latina del Centro Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), realizada en Brasilia en diciembre de 1992. Este evento dio continuidad al programa de integración de las antropologías latinoamericanas iniciadas en 1987, cuando fue creado el grupo de trabajo, que ya presenta una contribución original para la antropología en esta región. Este volumen, es el segundo producido por sus miembros. El volumen anterior titulado “La Antropología en América Latina”, fue la primera obra en muchos años que reunió contribuciones de antropólogos de diferentes países del continente y representa una referencia obligatoria para la comprensión de lo que puede hacer la antropología en nuestro hemisferio. Otra iniciativa del grupo de trabajo fue la organización de los antropólogos del continente. Sus participantes tuvieron un rol decisivo en la creación de la asociación Latinoamericana de Antropología en 1990.

El principio básico del programa iniciado en la reunión de 1987, es que la antropología debería asumirse como ideología y participar de la construcción de la idea de nación en América Latina. El actual crisis de identidades en el continente exige un redireccionamiento de los sistemas ideológicos que las orientan. La antropología puede contribuir en esta dirección buscando la verdad (a finales del ciglo XX) que parece ancorar-se en las contribuciones en los grupos llamados “minoritarios” para la formación de identidades nacionales y en el encuentro de aéreas de identidad común  entre los diversos pueblos. En este contexto nada mas oportuno que la discusión que la étnia y nación en América Latina. Para clarificar los conceptos de multiculturalismo de “sociedad plural”, y para la facilitar su utilización en la cultura política latinoamericana.

Los trabajos reunidos en este libro se distribuyen en cuatro grandes partes. La primera parte discute aspectos generales conceptuales y formas de construcción de sociedades políticas plurales. No fueron pocas las dudas levantadas cuánto las posibilidades concretas de existencia de sociedades plurales. Nelly Arvelo-Jiménez, por ejemplo, demostró que las medidas jurídicas vueltas hacia la construcción de sociedades plurales seguidamente se han revelado ineficaces. Un ejemplo fue el de la antigua Yugoslavia, que contaba con uno de las más perfectos sistemas constitucionales volcado a la convivencia de sociedades etnicamente diversificadas. Las mismas dudas se volvieron a presentar en la ponencia de Miguel Bartolomé sobre la situación de los grupos indígenos latinoamericanos y la negación en la práctica del discurso igualitario. Já Baêta Neves Flores levanto la hipótesis de que conceptos como “étnia” y “nación”, en cuanto figuras de modernidad, deberían ser ellos mismos cuestionados.

En la segunda parte, seis trabajos discuten la etnicidad indígena. Alcida Ramos demostró que la aplicación del concepto de nación a poblaciones indígenas brasileras debe ser reconsiderada. Alicia Barabas, estudiando las comunidades indígenas mexicanas, ha descrito de orden religioso para marcar las diferentes identidades locales. Isabel Hernández y Silvia Calcagno explicaron los criterios de identidad, seleccionados por un grupo local Mapuche argentino e su situación en la sociedad nacional. Myriam Jimeno Santoyo y Segundo Moreno Yánez abordaron la etnicidad indígena y su inserción en las sociedades de Colombia y de Ecuador respectivamente. Parry Scott exploró el problema de la manipulación de conceptos étnicos en la resistencia a la construcción de represas en Brasil y en México.

En la tercera parte que trata de etnicidades no indígenas, Giralda Seyferth estudió la constitución de la identidad teuto-brasilera al largo de la historia de Marica Anita Sprandel que ha presentado los resultados de su investigación con las poblaciones “brasiguayas”. Ruben George Oliven ha descrito la acomodación y el “abrasileriamiento” de los diversos étnicos en el sur de Brasil.

Cuestiones relacionadas al pensamiento social fueron objeto de la cuarta parte del seminario. Rigoberto Rivera y Paul Little discutieron las entidades nacionales comparadas de Ecuador y Bolivia. George de Cerqueira Leite Zarur analizado el pensamiento social brasilero frente a la cuestión de la étnia y construcción de la nación. Roberto Motta ha discutido el pensamiento social brasilero en relación al sincretismo religioso. Juan M. Ossio asoció la identidad nacional peruana a símbolos religiosos y Gustavo Lins Ribeiro ha aislado el personaje Macunaíma, del escritor brasileño Mário de Andrade, como un símbolo nacional del país.

Los trabajos que componen este volumen toman el concepto de nación como “artefacto cultural”. Esta no es una idea nueva en antropología. Los estudios clásicos sobre carácter nacional, particularmente el de Ruth Benedict sobre el Japón que es el más conocido, partieron de esta premisa. La cuestión de la construcción de nación que hace una constante en la mayoría de los capítulos de este libro, es más reciente. En este contexto, el trabajo de Benedict Anderson, que entiende la nación moderna como una “comunidad imaginada”, asume una importancia singular por su originalidad, además de poseer otros méritos. El trabajo de Anderson presenta, sin embargo, diversos problemas que limitan su alcance como guía para el estudio antropológico de la nación moderna.

Anderson sitúa la nación actual como sucesora de la idea hegemónica de religión. Contradiciendo su tesis, es posible que la primaria de los principios religiosos haya sido sustituido por muchas ideas diferentes y no solamente por la idea de nación. Una de ellas sería la idea de ciencia. Así en un artículo anterior yo mismo he caracterizado la ciencia moderna como la heredera histórica de religión, con su hierarquía, rituales, exorcismo, creencia en milagros, y promesa de una vida futura mejor para la población, pues ambas compartían la premisa de la “búsqueda de la verdad” (Zarur 1991).1 No obstante, Anderson parece estar en el camino corrector cuando entiende la nación moderna como una comunidad imaginada, análoga a la antigua comunidad religiosa (también imaginada), para la cual se desplazaría el amor y la lealtad de sus miembros. Por la idea de nación, las personas matan o se dejan matar en millones.

Otro punto discutible en la visión de Anderson es el poco énfasis que atribuye conceptos como los de “raza” y de “étnia”, los cuales no asocia directamente con el concepto de “nación”, que es comprendido como resultado de factores históricos y geográficos, no étnicos. Este es el concepto jurídico de nación, o el concepto de la sociedad con una organización política con soberanía y identidad propias. Muchos grupos humanos, sin embargo, piensan su “comunidad-nación” a través de un criterio étnico o racial. Por esta razón nadie menos que Oliveira Vianna, paradójicamente el mayor teórico brasilero del racismo, ha hecho una carga jurídica contra Alemania, país contra el cual Brasil se preparaba para entrar en guerra. Vianna consideró a Alemania, como una “etnía” políticamente organizada (“Volskischer Organismus”), negando el carácter jurídico de “nación”, que entendía como concepto superior. (Vianna 1991, reproducción del artículo de 1940).2

El concepto jurídico, normativo, de nación es diferente del concepto sociológico. Hay estados de nación modernos que se organizan por un criterio imaginado de consanguinidad. Así, hoy en día en Alemania, y hasta cierto punto en los países anglosajones, la idea de raza es la base de la idea de nación. En Alemania, la nación no es definida como la unidad política de aquellos que nacieron en el territorio alemán. El término “Alemanes” incluiría todos aquellos que descienden de alemanes y tienen un nombre alemán. Hablar la lengua es un criterio, pero por sí solo, no define un individuo como “alemán”. El criterio porponderante es de la “sangre”. Luego, si la nación es una comunidad imaginada, los alemanes la imaginan a través de un criterio racial.

“Étnia” es un concepto antropológico, que denota grupos humanos que marcan su identidad por diferencias culturales. La propia percepción de pretendas físicas y biológicas entre seres humanos es parte de la cultura y puede servir o no para diferenciar etnicamente dos grupos. Así, supuestas diferencias “raciales” pueden representar un criterio, un caso particular de diferenciación étnica. El número de casos en que “raza”, que es un concepto biológico, es empleado para este fin, es muy pequeños, y se limita a los últimos siglos. En el siglo XVI, Shakespeare aún permitía que Otelo, moro de piel oscura, fuera un héroe trágico y triste, pero aún así era un hombre importante y casado con una mujer blanca.

“Raza” y “Étnica”  tiene una peligrosa proximidad semántica. “Raza” implica elementos biológicos como base para diferencias culturales innatas. “Étnica” también implica diferencias culturales, pero sin una causa biológica. Considerando, sin embargo, que grupos étnicos son frecuentemente formados y mantenidos por reglas de casamiento endogámico, pueden ser encontradas por relaciones estadísticas entre “pools” genéticos y tradiciones culturales particulares, pero no es una relación de causa y efecto. Además, clasificaciones raciales son ellas mismas criterios culturales de diferenciación de grupos, o sea, criterios para marcar diferencias étnicas, de la misma forma que la ropa, los nombres, los rituales, comidas, etc. La diferencias es útil y considerando la carga de violencia, brutalidad y sufrimiento asociados a estos conceptos, cuidados en su uso nunca serán excesivos. Así es que Charleton Coon, hace más de 50 años,  ya alterado para la posibilidad del concepto de “étnica” transformarse en la nueva versión del concepto de raza. Oliveira Vianna también se manifestaba al respeto, pero para defender el uso del concepto de raza (sd, reimpresión en 1991m 68):

...Yo puedo estar muy engañado o dentro de 20 años, el factor raza volverá a ser contemplado nuevamente.....No, es claro, la raza pura de los pangermanistas alemanes, pero la raza sobre la forma de étnica....3

En el momento que escribimos estas páginas, estaba en curso en genocidio de la población musulmana de Bósnia Herzegovina, en nombre de un proceso de “limpieza étnica”. En Alemania, acontecimientos recientes nos hacen como que revivir una pesadilla que hace poco juzgábamos un capítulo en los libros de historia. En muchos otros lugares del mundo, pueblos sin tierra, sin hogar aguardan un milagro que les dé un mañana. De vez en cuando una rara buena noticia, como la creación del Parque Indígena Ianomami.

conceptos, como armas, pueden ser usados de formas diversas. que el concepto de “étnica” sea un instrumento para la garantía de la tierra y de la dignidad para poblaciones oprimidas, étnicamente diferenciadas. Que sirva para proteger y hacerse respetar la identidad de cualquier grupo humano, por menor que sea, y también de los individuos. Que no sirva para construir estados de nación internamente segmentados por el criterio de “raza”, trasvertido o no por el criterio de “étnica”, pero que sea usado para el fortalecimiento de la idea de sociedad plural. Y que por sociedad plural, no se entiendan sociedades separadas, mutuamente exclusivas e hostis, em un mesmo território, mas aquelas que aceitem a até estimulem a deversidade e a diferença de culturas e indivíduos, como sua requeza maior. Que tenham por princípio a tolerância frente à diferença e a solidariedade ente os que se consideram diferentes. Aquellas que hagan de política de respecto por la diferencia la expresión de un principio mayor, el de la igualdad de cada ser humano, en su dignidad especial. Para esto es necesario discutir nociones como las de étnica y nación. Que este libro ofrezca su contribución en este sentido.

 

George de Cerqueira Leite Zarur

 

NOTAS

1. George de Cerqueira Leite, Zarur, “Ciência, tempo e identidade”, Série textos para debate, FLACSO [Brasília] 1991.

2. O aún hablando sobre Alemania: “...el estado como expresión de una población constituida por el criterio de identidad de raza y no estado expresado de una población constituida en nación, que es un producto de factores históricos y geográficos”. Oliveira Vianna, Ensaios inéditos (Campinas, São Paulo: Editora da Unicamp, 1991).

3. Cita del autor