<<Biblioteca Digital del Portal<<INTERAMER<<Ediciones Especiales<<Medio Siglo de la Organización de los Estados Americanos: Panorama de un Compromisos Regional
Colección: INTERAMER
Número: 66
Año: 1999
Autor: Christopher R. Thomas
Título: Medio Siglo de la Organización de los Estados Americanos: Panorama de un compromiso regional
II. Programas de la
Secretaría General sobre democracia, derechos humanos, estado de derecho y control de las
drogas
i. Unidad para la Promoción
de la Democracia
La búsqueda de la democracia
como cultura política de la región y los empeños de la Organización por su
consolidación dieron lugar a la creación de la Unidad para la Promoción de la
Democracia dentro de la Secretaría. La creación de esta función fue iniciativa del
Gobierno del Canadá, que impulsó un papel más amplio y necesario de la Organización,
en interacción con los gobiernos, para el fortalecimiento del proceso democrático. La
Unidad fue creada en 1990 dentro de la estructura administrativa de la Secretaría. Los
mandatos y funciones de la Unidad son amplios y abarcan la colaboración con los gobiernos
en numerosas esferas del fortalecimiento institucional, la educación cívica, el
fortalecimiento de los procesos políticos, la observación electoral y el
perfeccionamiento del gobierno democrático.
El valor del trabajo de la
Unidad ha sido claramente reconocido y sus servicios han sido sumamente útiles para los
gobiernos miembros. En el breve lapso en que ha estado funcionando, ha creado un espacio y
una credibilidad sumamente útiles en la gestión cooperativa de la función de política
regional de la Organización. En la esfera de la observación electoral, la Unidad ha
supervisado hasta la fecha cuarenta elecciones en una serie de Estados y ha sido encomiada
públicamente por su contribución a los resultados democráticos de esos procesos. Quizá
uno de los aportes más significativos de la función de supervisión de la Unidad ha sido
la observación de las elecciones en la República Dominicana, en 1994. A raíz de la
observación objetiva que realizó la Unidad en esas elecciones y de su valerosa
presentación ante el gobierno titular de las irregularidades del acto eleccionario, la
Unidad fue invitada por todas las partes a mediar en la crisis. La Unidad cumplió esa
función con gran éxito y el gobierno titular, pese a su declarada victoria, acordó
reducir su mandato de cuatro a dos años. La Organización se vio, pues, complacida de ser
testigo de una nueva era democrática luego de las elecciones que se realizaron en ese
país en 1996.
En la esfera del desminado, la
Organización, a través de la Unidad para la Promoción de la Democracia, ha impulsado
con eficacia el restablecimiento del proceso democrático en Centroamérica. Su programa
de desminado, que comprende un compromiso político con la democracia y un programa
igualmente importante de rehabilitación socioeconómica nacional, abarca Costa Rica,
Honduras, Nicaragua y, más recientemente, Guatemala. Se han destruido unas veintiocho mil
minas desde que empezaron las operaciones en 1993, a un costo de seis millones de
dólares. El programa ha contado con los aportes de Alemania, Canadá, Dinamarca, España,
Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, los Países Bajos, Honduras, Japón y Suecia. La
Organización se propone concluir las operaciones de desminado para fines del año 2000 y
establecer la región centroamericana como zona libre de minas terrestres al
fin de este milenio. El principal empeño político desplegado por la Organización en
esta esfera ha sido la elaboración de una resolución presentada e impulsada por la
Delegación de Santa Lucía en 1997, por cuyas disposiciones se aboliría la venta, compra
y uso de minas antipersonal en la región. La resolución fue posteriormente aprobada por
consenso en la Asamblea General de la Organización. En las actividades específicas de
desminado, la Organización se ha visto respaldada, consolidada y fortalecida por la
valiosa colaboración de la Junta Interamericana de Defensa, organismo asociado a la
Organización.
Numerosos Estados miembros se
han beneficiado de la labor de la Unidad en la esfera del fomento institucional y el
fortalecimiento de los procesos democráticos. Esta función ha abarcado la celebración
de seminarios, el dictado de cursos y la convocación de conferencias patrocinadas por la
Unidad o realizadas en colaboración con otros organismos. En muchos casos ha servido para
identificar áreas con deficiencias que requerían una corrección radical así como una
acción preventiva. Un buen ejemplo de ello es la Conferencia celebrada en Barbados, en
septiembre de 1997, sobre gobierno, democracia y sociedad civil en la Comunidad del
Caribe, en la que la Organización, por la vía de la Unidad, colaboró con el Banco
Interamericano de Desarrollo, la Secretaría de la CARICOM, el Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo y la Universidad de West Indies. La conferencia identificó una
serie de carencias en los procesos judicial, electoral y cívico de la región que
planteaban graves amenazas al gobierno democrático. Una de las conclusiones de la
conferencia es que la reforma de los sistemas electorales es sumamente necesaria, en
particular con miras a eliminar algunos de los aspectos menos deseables de los modelos
actuales. Las conclusiones de la conferencia y las experiencias de la Unidad dieron
lugar al establecimiento de una asociación de funcionarios electorales del Caribe que
convocó su primera asamblea el 30 de marzo de 1998. La Carta que aprobó la Asamblea fue
suscrita por quince países. La Secretaría General actuará como secretaría interina
conjunta con la Fundación Internacional de Sistemas Electorales hasta la instalación
definitiva de una secretaría permanente de la asociación en el Caribe. La asociación
reunirá experiencias que permitan fomentar el fortalecimiento de los procesos
democráticos en la región. Existen numerosas dimensiones y necesidades en torno a las
cuales la Organización, a través de la Unidad para la Promoción de la Democracia, puede
colaborar con los Estados miembros del Hemisferio.
La experiencia sugiere la
necesidad de introducir dos ajustes estructurales en la Unidad. Uno es el desarrollo de
una función de investigación y análisis; el otro, la racionalización del mecanismo
político en la orientación y ejecución globales de esta función. Más adelante
volveremos sobre este aspecto y sobre sus consecuencias.
ii. Corte Interamericana de
Derechos Humanos y Comisión Interamericana de Derechos Humanos
La Corte Interamericana de
Derechos Humanos ha emitido quince opiniones consultivas y ha dictaminado en más de
veinte casos contenciosos que dieron lugar a la indemnización de las víctimas por parte
de los Estados afectados. En un empeño por brindar a la Corte Interamericana de Derechos
Humanos la máxima autoridad que le permite la Convención Americana sobre Derechos
Humanos y su propio Estatuto, el Secretario General suscribió un acuerdo con la Corte en
1997, por el que se permite que la Corte mantenga su propio personal aparte del de la
Secretaría General y dispone que la Corte asuma la responsabilidad por la ejecución de
su presupuesto.
La Comisión Interamericana de
Derechos Humanos ha preparado más de setenta informes en veinte Estados miembros y ha
recibido y tramitado casi doce mil peticiones individuales. En los últimos años se han
renovado los mandatos de la Comisión en relación con la institucionalización de la
sociedad civil, la democratización y la necesidad de incrementar la vigilancia de los
derechos de las personas mentalmente o físicamente discapacitadas, los pueblos
indígenas, la mujer y otras minorías desfavorecidas del Hemisferio. Para abordar estos
mandatos, la Asamblea General ha asignado recursos adicionales a la Comisión, lo que le
permitirá ampliar su personal y el alcance de sus operaciones.
iii. Subsecretaría de
Asuntos Jurídicos
El fortalecimiento del derecho
internacional es una de las principales preocupaciones de la Secretaría. La
Subsecretaría de Asuntos Jurídicos de la OEA, a lo largo de los años, ha avanzado
considerablemente en la elaboración y el mejoramiento de las normas jurídicas que rigen
las relaciones entre las naciones del Hemisferio, lo que ha tenido también efectos en el
proceso jurídico de más vasto alcance. La Subsecretaría de Asuntos Jurídicos ha
brindado apoyo técnico a la labor de los Estados miembros en la promoción y defensa de
la democracia, así como en la elaboración de convenciones y tratados que afectan todos
los temas de importancia para la Organización, incluidos los derechos humanos, la
seguridad internacional, el terrorismo, el Programa Interamericano para el Desarrollo del
Derecho Internacional y la Codificación del Derecho Internacional Privado. La
Subsecretaría de Asuntos Jurídicos también ha contribuido a las reformas más recientes
de la Carta de la OEA.
En mayo de 1996, el Secretario
General reestructuró la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos. Con anterioridad a esa
fecha, esta Subsecretaría incluia dos departamentos principales: el Departamento de
Desarrollo y Codificación del Derecho Internacional y el Departamento de Servicios
Jurídicos Generales. En mayo de 1996, el Departamento de Servicios Jurídicos Generales
fue trasladado a la Oficina del Secretario General. Ese Departamento se ocupa
fundamentalmente de la labor jurídico operativa de la Organización
representaciones legales, litigios, privilegios e inmunidades, derecho
administrativo y servicios de asesoramiento conexos. El motivo de este cambio fue liberar
al Subsecretario de Asuntos Jurídicos y a su personal de las preocupaciones legales
operativas cotidianas de la Organización para que pudiera dedicar sus empeños
exclusivamente al desarrollo y mantenimiento de un programa jurídico interamericano
eficaz. Con ese fin, el antiguo Departamento de Desarrollo y Codificación del Derecho
Internacional fue eliminado y sustituido por dos departamentos más especializados: el
Departamento de Derecho Internacional y el Departamento de Cooperación y Difusión
Jurídica. Desde entonces, la Subsecretaría de Asuntos Jurídicos ha brindado un apoyo
significativo al Consejo Permanente y a las reuniones especializadas en la preparación de
documentos jurídicos que abordan las cuestiones de la corrupción y el terrorismo en el
Hemisferio. También ha conducido una serie de seminarios de capacitación en la esfera de
la administración de justicia y ha brindado apoyo técnico a las reuniones especializadas
de ministros de justicia de los Estados miembros recientemente organizadas.
iv. Comisión Interamericana
para el Control del Abuso de Drogas (CICAD)
La creación de la Comisión
Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) en 1986 determinó a su vez la
creación de una Secretaría Ejecutiva de la Comisión. Ya se han descrito los aportes de
la CICAD. Sin embargo, es necesario subrayar a esta altura que, aparte de brindar un
servicio a los Estados miembros en su combate contra las drogas, la Secretaría Ejecutiva
cumple una función integradora eficaz dentro del ámbito más amplio de la Secretaría.
La CICAD también lleva adelante iniciativas conjuntas en la esfera de la reducción de la
demanda con el Instituto Interamericano del Niño y la Organización Panamericana de la
Salud. En cumplimiento de los mandatos de la Segunda Cumbre de las Américas (Santiago,
Chile, 1998), los Estados miembros están negociando la creación, dentro de la CICAD, de
un mecanismo multilateral de evaluación para fomentar la cooperación interamericana en
la lucha contra las drogas. La Secretaría Ejecutiva habrá de prestar servicios de apoyo
a dicho mecanismo.