<<Biblioteca Digital del Portal<<INTERAMER<<Ediciones Especiales<<Medio Siglo de la Organización de los Estados Americanos: Panorama de un Compromisos Regional
Colección: INTERAMER
Número: 66
Año: 1999
Autor: Christopher R. Thomas
Título: Medio Siglo de la Organización de los Estados Americanos: Panorama de un compromiso regional
IV. Modernización de la
función administrativa y de sus procesos
i. Modernización
administrativa
Los efectos de la revisión
estructural de la Secretaría exigieron examinar en su totalidad sus interrelaciones
orgánicas. En efecto, la revisión estructural determinó una serie de ajustes y
reordenamientos internos en todas las áreas y, en particular, en el área de servicios de
las funciones de conferencias, información pública y apoyo administrativo. El impulso y
la consolidación de todo programa de modernización exige servicios administrativos
dinámicos y progresistas. La modernización es un proceso en el que los servicios
administrativos deben participar en forma continua. Ello es especialmente válido en el
área de la tecnología, que sufre cambios vertiginosos. Por lo tanto, aparte de la
reordenación de los servicios administrativos estructurales, la Secretaría debió
emprender en 1994 un programa administrativo completo destinado a preparar a su personal
para satisfacer en forma eficiente las necesidades de los Estados miembros. El aspecto
central del programa de modernización administrativa es la integración de la
administración a través de la introducción de un sistema cliente/servidor. El proceso
de modernización tiene el objetivo de garantizar una información oportuna, fortalecer
las comunicaciones internas y disponer de información para usuarios externos mediante la
reestructuración y racionalización de los procesos de gestión de los distintos
departamentos. El objetivo principal de este enfoque es fomentar la eficiencia,
pertinencia e integración de los servicios.
ii. Eliminación de los
Centros Interamericanos
La reestructuración del
mecanismo de procesamiento y prestación de la cooperación técnica también afectó las
funciones de las Oficinas de la Secretaría en los Estados Miembros y de los Centros
Interamericanos que estaban radicados en esos países miembros. El papel de las oficinas y
de los centros ha sido objeto de estudio a lo largo de muchos años, en la medida en que
los Estados miembros procuraban evaluar su utilidad y sus beneficios en función del
costo, como vehículos complementarios en la esfera de la cooperación técnica y como
instrumentos de asistencia económica y social. En los años de noventa, los Estados
miembros emprendieron un examen de las funciones costo/beneficio de estas oficinas. Tras
este examen, se acordó, como se señaló antes, que se irían eliminando los centros
interamericanos y se reestructurarían las Oficinas de la Secretaría General en los
Estados Miembros.
iii. Reorganización de las
Oficinas de la Secretaría General en
los Estados miembros
los Estados miembros
La reestructuración de las
oficinas se concentró en tres aspectos básicos: la utilidad de sus funciones de
representación; su eficacia en función del costo como instrumentos externos en la esfera
de la cooperación técnica, y su valor global como puntos de contacto dentro de los
Estados miembros para la difusión de información, la supervisión de proyectos y la
interfaz física con las autoridades locales. Todos los Estados miembros reconocieron la
función utilitaria de las oficinas en la esfera de la cooperación técnica. Sin embargo,
algunos miembros, teniendo en cuenta las limitaciones de recursos del presupuesto de la
Organización, acordaron, en principio, cerrar esas oficinas. La mayoría de los Estados
miembros decidió mantener las oficinas en sus países respectivos. Esta fue la posición
predominante de los Estados miembros más pequeños. Varios Estados miembros acordaron
también colaborar en el costo de mantenimiento de sus oficinas. Los Estados miembros de
la CARICOM insistieron decididamente en el mantenimiento de las oficinas y plantearon
reiteradamente su posición en todas las etapas de la consideración del tema.
La cuestión del cierre de las
oficinas se transformó en un problema serio. Desde las primeras deliberaciones, resultó
evidente que, para los Estados miembros más pequeños, la presencia de las oficinas
constituía más que un requisito para la función de la cooperación técnica; ello
abarcaba la cuestión más amplia de la interacción de la Organización con los Estados
miembros más pequeños y la dimensión política de su presencia en los Estados miembros.
Por consiguiente, las oficinas entrañan una perspectiva política conexa a la que la
mayoría de Estados miembros ha empezado a prestar atención. A este respecto, el
perfeccionamiento y el avance en la tecnología y en las comunicaciones como medios
eficaces para abordar y procesar la función de cooperación técnica podría no eliminar
la importancia de esta dimensión política sino de aquí a muchos años. La realidad de
esa perspectiva fue presentada en forma elocuente y firme. La situación financiera de la
Organización exigía, sin embargo, una revisión seria de la eficacia de las oficinas,
por lo cual, los Estados miembros decidieron dotarlas de un personal reducido, enfocado
primordialmente, aunque no en forma exclusiva, a la cuestión de la cooperación técnica.
El problema de las Oficinas de
la Secretaría General en los Estados miembros aún no está totalmente resuelto. Las
deliberaciones en torno a la cuestión continuarán en relación con los méritos
relativos del valor global de su presencia política respecto de su función específica
de servicios. La cuestión también será reconsiderada, en particular, en el contexto de
la reestructuración aún no concluida de la Secretaría Ejecutiva para el Desarrollo
Integral (SEDI) y de las relaciones funcionales de las oficinas respecto de la SEDI, en el
contexto de la cooperación técnica. No obstante, la cuestión es sólo parcialmente de
carácter económico. En un entorno político en que organismos homólogos consolidan su
presencia en los Estados miembros, la utilidad de las oficinas no puede evaluarse sólo en
términos económicos. La ausencia de la OEA, por el retiro de las Oficinas en los Estados
miembros, aunque se mantengan vínculos funcionales prácticos, no puede sustituir el
valor intrínseco de la presencia, el contacto y la representación física efectivas.
Existen funciones humanas vitales que la tecnología en última instancia hará
innecesarias, pero ese proceso no debe ser abrupto ni demasiado perentorio.