4 de Abril de 2025
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Colección: INTERAMER
Número: 69
Año: 2000
Autor: Ramón López and Juan Carlos Jordán, Editores
Título: Desarrollo Sostenible en América Latina: La Sinergía entre el Financiamento y las Políticas

Flujo de recursos en un contexto de comercio de las emisiones de carbono:  Panorama regional

Como se puede observar en el Cuadro 3, si sólo se consideran las emisiones industriales, la participación de América Latina en las emisiones globales de CO2 es de sólo el 4,5% del total mundial. Pero si se consideran todas las fuentes, incluida la deforestación, la proporción correspondiente a la región casi se duplica al 9%. Los 640 millones de toneladas de CO2 son generadas por la deforestación de aproximadamente 5,7 millones de ha en Sudamérica y 0,7 millones en Centroamérica.

CUADRO 3

La hipótesis utilizada para el cálculo de las emisiones de CO2 por la deforestación implica una emisión media por ha de 100 toneladas de CO2.  Esta cifra es considerablemente conservadora dados los pocos análisis disponibles de secuestro de carbono en los bosques tropicales.  Un estudio reciente del WRI (1998) indica que el contenido de CO2 de los bosques tropicales alrededor del mundo oscila entre 188 y 348 toneladas por ha.  De manera que, utilizando el cálculo más bajo y suponiendo que sólo el 54% del total de CO2 es realmente liberado en la atmósfera por la conversión forestal, obtenemos un cálculo de 100 toneladas de CO2 por ha.

¿Cuál sería el valor de mercado de la superficie forestada que se elimina anualmente en América Latina?  En un estudio reciente se comprobó que el precio probable del derecho a emitir una tonelada de CO2 sería de US$125 si el comercio se restringiera al Norte (Ellerman, Jacoby, and Decoux, 1998). Si el Sur también participa plenamente en el sistema de comercio de emisiones, el precio de la cuota se reduce a US$25 por tonelada. Utilizando las predicciones más pesimistas del valor de la cuota llegamos a que el valor de mercado de los 6,4 millones de ha de bosques convertidos anualmente ascendería a cerca de US$16 mil millones. Compárese esta cifra con los US$500 millones o menos de beneficios anuales para la región que aportan los 6,4 millones de ha que se convierten con otros propósitos (López, 1998). De manera que el valor de los bosques en pie de América Latina puede aumentar extraordinariamente si la región participa plenamente en el inminente sistema mundial de comercio de las emisiones de carbono. Al mismo tiempo, la región puede obtener ingentes beneficios financieros que se podrían destinar al desarrollo sostenible y al combate de la pobreza.

¿Cuáles son los posibles aspectos negativos para la región de su integración al comercio mundial de las emisiones de carbono?  La región tendría que aceptar cuotas agregadas obligatorias de CO2. Existe el temor de que esto restrinja su futuro potencial de desarrollo. La cuestión aquí es cómo se fija la cuota de CO2 para la región. Es inevitable recurrir a una referencia histórica, pero la región podría plantear como condición que el volumen de cuotas que se reciba se ajuste periódicamente para que los derechos de emisión de CO2 per capita converjan gradualmente con los del Norte.  Esto podría significar, por ejemplo, una redistribución anual de las cuotas de CO2 entre el Norte y el Sur, digamos, del orden del 0,5% por año.  Lo que es más importante, la región tiene derechos de propiedad de todos sus recursos forestales.  Por lo tanto, América Latina debe tener el derecho de seguir deforestando al nivel actual hasta el agotamiento de sus bosques. De manera que la región reduciría la deforestación por debajo de los 6,4 millones de ha históricos a cambio de los correspondientes valores de cuota.  Es decir que la región, para el futuro previsible, tendría derecho a emitir 640 millones de toneladas de CO2 por año y podría vender esos derechos todos los años a los precios de mercado de la cuota. Por supuesto que la deforestación en el futuro no puede afectar a las zonas que han sido “vendidas” con fines de secuestro de carbono.  A medida que el desarrollo industrial interno exija mayores derechos de emisión de CO2, la región podría exportar una fracción menor de sus cuotas de deforestación y utilizar las restantes internamente.

En la Figura 2 se ilustra la posible evolución de las emisiones de CO2 de la región suponiendo que reduce la deforestación en un 50% a perpetuidad, es decir, si reduce la deforestación de 6,4 a 3,2 millones de ha por año.  También se parte de la hipótesis de que el PIB de la región crece al 5% por año y que la elasticidad de la demanda de CO2 con respecto al PIB es de 0,40.  Esto implica que la demanda de emisiones de CO2 para desarrollo industrial aumentaría el 2% por año.

En la Figura 2 se indica que, al reasignar la cuota de deforestación gradualmente del sector extranjero al sector interno, la región puede seguir creciendo al 5% a lo largo de 28 años sin enfrentar limitaciones de las emisiones de CO2.  A lo largo de este período, la región recibiría un ingreso bruto en relación con la cuota de deforestación de cerca de los US$62 mil millones, expresados en valor actual y utilizando una tasa de descuento del 10% (Cuadro 4).  Durante los primeros años, los ingresos de la cuota llegarían a los US$8 mil millones por año.  El costo de reducir la deforestación en un 50% en términos de ingresos perdidos de la tierra que no se desarrolla ascenderían a menos de los US$4,8 mil millones, también en valor actualizado.  Es decir que la región probablemente obtenga un beneficio neto de más de US$60 mil millones en los próximos 28 años sin enfrentar restricciones obligatorias en su tasa de crecimiento. Por supuesto que, si la tasa de crecimiento del PIB resulta ser superior, los ingresos netos por las cuotas disminuirían.

¿Qué ocurre cuando se utilizan totalmente las cuotas de deforestación?  La región podría negociar una nueva reasignación de los derechos de emisión a lo largo del tiempo con el Norte hasta que las emisiones per cápita de la región se acerquen lo suficiente a las del Norte.  Además, en el futuro, podría resultar más fácil reducir aún más la deforestación, a niveles por debajo de los 3,2 millones de ha por año.  Esto otorgaría a la región más beneficios de las cuotas y, al mismo tiempo, le permitiría alcanzar niveles de emisión per cápita más cercanos a los del Norte.

Otro aspecto problemático se refiere a la implementación: cómo llegar a la meta de reducir significativamente la deforestación y cómo distribuir los beneficios de los ingresos de la cuota para facilitar el logro de las reducciones de la deforestación.  Nos referiremos a estos aspectos en la sección 6.

FIGURA 2

CUADRO 4