29 de Abril de 2025
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Colección: INTERAMER
Número: 69
Año: 2000
Autor: Ramón López and Juan Carlos Jordán, Editores
Título: Desarrollo Sostenible en América Latina: La Sinergía entre el Financiamento y las Políticas

Posibles beneficios del comercio de permisos de  emisión de carbono

Beneficios del comercio de permisos de emisión de carbono:  Un marco conceptual

En esta sección se ofrece un cálculo estimativo de los posibles beneficios del comercio de permisos de emisión de carbono entre los países tropicales de Sudamérica y “el resto del mundo”.

En la Figura 1 se ilustra esta idea.  El eje horizontal mide la superficie forestada restante antes de lograrse un acuerdo, la línea F-barra representa la superficie de tierra originalmente cubierta de bosques, o la superficie forestada máxima, en tanto que el eje vertical mide el valor (de renta) de la tierra forestada.  La curva NN representa el producto del valor marginal neto de los distintos usos de la tierra forestada (agricultura, explotación maderera, etc.).  La curva DW indica el producto de valor marginal de los bosques tropicales en pie para el mundo en su conjunto y DL indica el valor marginal de los bosques en pie para los países donde se encuentran ubicados.  La curva NN es ascendente, lo que refleja el creciente costo de oportunidad que implica la conservación de una mayor superficie de bosques para el país que los posee. Las curvas DW y DL, decrecientes, reflejan el creciente costo de la deforestación para el mundo y para los países que poseen los bosques, a medida que estos se agotan.  La posición de la curva de demanda DW depende de la disponibilidad de bosques en el resto del mundo; el análisis está, por lo tanto, condicionado a un nivel fijo de forestación fuera de América Latina.

FIGURA 1

La curva DL incluye todos los beneficios que comportan los bosques en pie para los países que los poseen, incluyendo la protección contra deslizamientos de tierra, inundaciones y deterioro de suelos, así como su valoración por capacidad de protección de la biodiversidad y secuestro de carbono.  La curva DW es la suma de DL más los beneficios para el resto del mundo que aportan los bosques en pie (fundamentalmente vinculados a la contención de los cambios climáticos mundiales y el valor en reservas biológicas).  Esta es una curva convexa que refleja el hecho de que el valor marginal de los bosques en pie aumenta muy rápidamente a medida que disminuye la reserva forestal.

El bienestar del mundo en su conjunto se maximizaría en el punto C, donde las reservas forestales son FW y su valor marginal es PW. Por contraste, el bienestar de los países dueños de los bosques se maximiza en el punto E, a un nivel de forestación de sólo FL y un valor de renta de la tierra forestada de sólo PL. La deforestación lleva tiempo y requiere inversiones, por lo cual los países propietarios quizás no estén aún en condiciones de maximizar el bienestar.  El supuesto es que el nivel existente actual de bosques se encuentra entre FL y FW, como probablemente ocurre en la mayor parte de los países tropicales de Sudamérica donde aún existe una gran superficie cubierta por bosques.  Si el mundo no compensa a los “propietarios” de los bosques, la deforestación continuará por lo menos al nivel FL, con grandes pérdidas para el mundo (en realidad, podría ir más allá de FL si no se internalizan las externalidades nacionales).  Si la pérdida de bosques naturales es más o menos irreversible (pérdidas de biodiversidad, por ejemplo, probablemente son irreversibles), lo mejor que puede hacer el mundo es minimizar aún más las pérdidas deteniendo la deforestación al nivel FL0.

El mundo puede, en principio, compensar fácilmente a los países propietarios por detener una mayor deforestación, dado que los beneficios marginales para el mundo son Pmax y el costo de oportunidad marginal para los países propietarios de los bosques es sólo Pmin. La compensación real en el margen se ubicará entre estos dos precios, de acuerdo con la capacidad negociadora de los países dueños de los bosques frente al resto del mundo.  Dado que los países dueños de los bosques también obtienen beneficios de los bosques en pie (representados por la curva DL), el resto del mundo sólo tendría que pagar BH como mínimo y AH como máximo.  En efecto, la compensación total mínima para detener la deforestación en F0 sería la superficie EBH y la máxima compensación total posible sería la superficie IEHA. Lo importante es que, inclusive si el resto del mundo pagara el precio marginal  Pmax por ha por todo el excedente (potencial) de deforestación (F0 – FL), este aún percibiría un beneficio neto de IMA.

Una superficie forestada que se ubique entre el óptimo mundial y el óptimo para cada país, como la que indica el punto FL0 de la Figura 1, probablemente describa la situación que prevalece en la mayor parte de la región tropical de Sudamérica. La situación de Centroamérica y México quizá se aproxime más a un punto como el FL0, es decir, donde las superficies forestadas actuales están inclusive por debajo del óptimo de cada país. Esta distinción es importante puesto que la cooperación internacional en forma de asistencia técnica, asesoramiento en materia de política y proyectos en condiciones concesionarias para reducir la deforestación (que son las formas más comunes de participación internacional) seguramente sean más eficaces y cuenten con una verdadera cooperación de los gobiernos nacionales en los casos ilustrados por FC0, y no en los representados por FL0. En este último caso, los gobiernos difícilmente cooperarían y muchas de las iniciativas internacionales se desaprovecharían.

A falta de un programa de acción y de compensación de vasto alcance, destinado a reducir o eliminar la deforestación, muy probablemente los proyectos esporádicos internacionalmente financiados para proteger lugares específicos serán poco eficaces, aunque los proyectos mismos tengan éxito. Ello se debe a que, si los países no se comprometen a reducir la deforestación, lo único que consiguen estos proyectos es trasladar de lugar la deforestación. Es decir que un gobierno puede acordar recibir ayuda para proteger un lugar específico, pero si no existe una prioridad nacional real de reducir la deforestación en general, se permitiría la deforestación en otros lugares.  Existe por lo tanto cierto grado de sustitución o fungibilidad en la ubicación geográfica de la deforestación.5

López (1996) utilizó este marco para cuantificar el valor para el mundo de la conservación de 650 millones de ha de bosques tropicales de Sudamérica. El cálculo más aproximado de los beneficios netos en secuestro de carbono (suponiendo curvas de demanda y suministro mundiales elásticas por unidad) asciende a US$713 mil millones. Esto, por supuesto, representa el valor de inventario del bosque tropical en la región en términos de valor actual neto, considerando sólo los beneficios de secuestro de carbono. Para que el análisis sea más congruente con las negociaciones en el contexto del calentamiento planetario, pasaremos a considerar el flujo anual de recursos sobre la base de las tasas históricas de deforestación de la región.