<<Biblioteca Digital del Portal<<INTERAMER<<Serie Educativa<<Desarrollo Sostenible en América Latina: La Sinergía entre el Financiamento y las Políticas
Colección: INTERAMER
Número: 69
Año: 2000
Autor: Ramón López and Juan Carlos Jordán, Editoress
Título: Desarrollo Sostenible en América Latina: La Sinergía entre el Financiamento y las Políticas
INTRODUCCIÓN
Ramón López y Juan Carlos Jordán*
El financiamiento del desarrollo sostenible ha sido un tema de gran preocupación
desde que se celebró la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro en 1992. En esa
reunión se calculó que se necesitarían más de US$600 mil millones por año para
ejecutar la Agenda 21 en el mundo en desarrollo. También se estimó que cerca
de US$125 mil millones de esa suma provendría de donaciones y préstamos concesionarios
de los países donantes, una suma aproximadamente equivalente al 0,7% del PNB
combinado de esos países.
En los años siguientes, la porción de asistencia oficial para el desarrollo
nunca alcanzó la meta fijada en aquel compromiso de Río y, de hecho, disminuyó
del 0,33% del PNB en 1992 a aproximadamente 0,24% del PNB en 1999. El rumbo
que tomó la asistencia oficial para el desarrollo no fue una sorpresa y ha intensificado
la importancia de examinar y procurar fortalecer y mejorar los mecanismos innovadores
de financiamiento internacionales e internos. En el sistema de las Naciones
Unidas se han celebrado desde 1994 cuatro reuniones de expertos para examinar
este asunto. La última fue en Santiago, Chile, en enero de 1997, y se informó
acerca de sus resultados a la Asamblea General de las Naciones Unidas en el
período extraordinario de sesiones de 1997.1 En la Cumbre de las
Américas sobre Desarrollo Sostenible, celebrada en Bolivia en diciembre de 1996,
los países del Hemisferio Occidental expresaron preocupaciones similares y pidieron
a la OEA, y a otras instituciones, que les prestara asistencia en esta búsqueda
de medios de fortalecer el financiamiento del desarrollo sostenible.2
Este volumen contiene los documentos presentados en una reunión técnica
organizada por la Secretaría General de la OEA en octubre de 1998 sobre las
políticas, los problemas y el financiamiento del desarrollo sostenible en América
Latina y el Caribe. Representa una contribución a los esfuerzos encaminados
a encontrar nuevas formas de financiar el desarrollo sostenible en la región.
A medida que el desarrollo se ha convertido en un proceso más participativo
e impulsado por el mercado, se ha producido un cambio en la forma en que debe
utilizarse la asistencia. Por consiguiente, resta mucho por hacer para recuperar
el apoyo que los donantes prestaban a la asistencia. Una mayor transparencia
general ayudaría a disminuir las condiciones que se le imponen y evitar cualquier
desviación del uso que debe dársele. Contar con políticas económicas, sociales
y ambientales claras, sólidas y congruentes también aseguraría que los recipientes
de la asistencia asuman un compromiso para lograr un desarrollo sostenible que
merezca apoyo, y para que el apoyo concesionario que reciban no sea contraproducente
ni se desperdicie.
Si bien los recursos financieros son necesarios para el desarrollo sostenible,
no son el único elemento para asegurar que éste se logre. Mucho más se necesita.
Los países en desarrollo deben adoptar las políticas correctas, procurando que
en cada uno se mantenga un equilibrio adecuado entre los aspectos económicos,
sociales y ambientales a fin de asegurar la sostenibilidad. La aplicación de
esas políticas permitirá un mejor uso de la asistencia actual y movilizará recursos
adicionales. También guiará a los consumidores y productores hacia patrones
de conducta más sostenibles. En realidad, las políticas correctas reducirán
la degradación ambiental al mínimo y contendrán los costos de recuperación.
Además, harán que sea menos costoso el cumplimiento con las reglas y reglamentaciones
relativas al medio ambiente.
Un beneficio adicional de la aplicación de políticas racionales es que éstas
permiten a los países atraer y utilizar mejor los flujos de capitales privados
externos, incluidas las inversiones directas y de cartera. Se ha sostenido que
estos flujos deben desempeñar un papel cada vez mayor en el financiamiento del
desarrollo sostenible. De hecho, la inversión directa extranjera, que proporciona
capital de riesgo que puede contribuir al crecimiento, el alivio de la pobreza,
la capacitación y las tecnologías favorables al medio ambiente, ha aumentado
considerablemente desde la Cumbre de la Tierra. En 1998, los flujos de inversión
directa extranjera ascendieron a cerca de US$155 mil millones, con US$58 mil
millones, o el 37%, para América Latina y el Caribe.3
En este volumen se integran diversos aspectos de las políticas, los programas
y el financiamiento del desarrollo sostenible. Las conclusiones principales
pueden resumirse en tres categorías amplias: (1) la promoción y el financiamiento
de un mejor monitoreo de ciertos recursos ambientales clave y mejorar el cumplimiento
de las leyes y reglamentaciones ambientales en vigencia; (2) las externalidades
globales y el potencial del comercio en derechos de emisiones de carbono como
mecanismo para reforzar la conservación de la diversidad biológica y la protección
de los bosques y de captar recursos financieros para fines de sostenibilidad;
y (3) la comparación entre instrumentos de mercado y mecanismos de comando y
control como medios para controlar la contaminación y movilizar recursos financieros
para la sostenibilidad.
El monitoreo de los recursos ambientales es condición previa de todo programa
de sostenibilidad ambiental y constituye un tema en que la cooperación internacional
resulta fundamental. El establecimiento de sistemas de información ambiental
también podría facilitar el fortalecimiento de la capacidad al promover la cooperación
técnica y la obtención de conocimientos entre funcionarios de gestión ambiental
del sector público y del privado. Asimismo, el tema de cumplimiento es crítico
en la región. La mayoría de los problemas de contaminación del medio ambiente
se deben no tanto a la ausencia de legislación ambiental, que en muchos casos
es sumamente amplia, sino a la falta de aplicación de la misma y a la estructura
de la legislación, que a veces dificulta su aplicación. Asimismo, si hubiera
sistemas de seguimiento más eficientes y se exigiera el cumplimiento de las
leyes, se generarían ahorros adicionales porque se reduciría el costo de reparación
de los daños causados al medio ambiente.
Entre los temas fundamentales de la categoría “monitoreo y cumplimiento”
se encuentran los relativos a la reforma y el fortalecimiento institucional,
la fiscalización por el sector privado, las multas por contaminación y la designación
específica de los ingresos que éstas generan a las instituciones que se ocupan
del medio ambiente. Un problema conexo se refiere a exigir el cumplimiento de
las reglamentaciones medioambientales por parte de los agentes públicos.
Las externalidades mundiales (relacionadas con los gases de efecto invernadero
y la diversidad biológica) podrían ser una fuente de oportunidades para aumentar
el comercio de servicios ambientales (principalmente en materia de conservación
de bosques y de diversidad biológica) entre la región y los países desarrollados.
Mediante este mecanismo se puede captar un gran volumen de recursos financieros
que podrían utilizarse para financiar diversas iniciativas. La reciente reunión
de Kioto favorece mucho esta oportunidad.
Las conclusiones específicas que surgen de los documentos en estas materias
son las siguientes:
Monitoreo, cumplimiento e instituciones
El establecimiento de instituciones adecuadas de protección del medio ambiente
es condición necesaria para el cumplimiento de las normas relativas al medio
ambiente. El subdesarrollo de las instituciones ambientales privadas (derechos
de propiedad, mercados, etc.) parece relacionarse más a factores endógenos asociados
a la falta de incentivos económicos para su establecimiento que a factores exógenos.
Por tanto, parece indispensable explorar políticas que aumenten los incentivos
económicos para establecer instituciones en los sectores privado y público.
El establecimiento de instituciones públicas de protección del medio ambiente
es otra condición esencial del monitoreo ambiental y el cumplimiento de las
normas. La asignación específica de ingresos procedentes de multas y derechos
por servicios públicos es potencialmente muy valiosa, no sólo como mecanismo
para proporcionar financiamiento automático a los organismos públicos a cargo
de hacer cumplir la normativa ambiental sino también como incentivo para el
fortalecimiento institucional en esos organismos. Los organismos ambientales
podrían utilizar parte de los ingresos de designación específica que reciban
para mejorar los recursos humanos y la planta física con que cuentan para su
trabajo.
En parte debido a que no se entiende plenamente cuáles son los efectos de
la contaminación sobre el medio ambiente y en parte porque los funcionarios
a cargo del medio ambiente carecen de capacidad para hacer cumplir las normas,
los contaminadores del sector público actúan con relativa impunidad en toda
la región. En algunos casos representan la fuente principal de contaminación.
Por ejemplo, la experiencia del Valle del Cauca en Colombia indica que, aunque
los mecanismos vigentes controlaban eficazmente la contaminación por parte de
agentes privados, el progreso ecológico general sufría por la falta de cumplimiento
por parte de los servicios públicos locales. Al diseñar reglamentaciones ambientales
adecuadas, es fundamental considerar el papel que desempeñan los contaminadores
del sector público, especialmente en lo que se refiere a mecanismos que suponen
participación privada en la aplicación de las reglamentaciones.
Un tema interesante que ha sido destacado en los documentos es la necesidad
de promulgar leyes y reglamentaciones que sean tanto realistas como posibles
de aplicar, a diferencia de las antiguas leyes que tendían a establecer estándares
demasiado elevados que resultaban extremadamente difíciles de aplicar.
Las multas por contaminación del medio ambiente no sólo desempeñan un papel
sustantivo como métodos de captar ingresos sino que también representan importantes
mecanismos para asegurar el cumplimiento de las normas. Podrían constituir una
forma eficaz de captar ingresos para mitigar los efectos de la contaminación
de los propios agentes que contaminan. Esto podría aumentar considerablemente
la equidad de estos programas y, por consiguiente, aumentar el apoyo a los mismos
por parte del público.
Comercio internacional de servicios ambientales mundiales
La región tiene enorme necesidad de recursos financieros para el desarrollo
sostenible, y es poco probable que las fuentes locales de recursos sean suficientes
para cubrir ni una fracción relativamente pequeña de esas necesidades. La ayuda
internacional tradicional para el medio ambiente no ha constituido en el pasado
una fuente apreciable de fondos, y con toda probabilidad disminuirá aún más
en el futuro. Una opción de importancia, todavía sin explorar, es obtener los
fondos mediante el comercio internacional de bienes mundiales, en particular
de servicios climáticos proporcionados por el vasto bosque tropical que queda
en la región.
Se ha demostrado que la región podría obtener un gran volumen de ingresos
financieros netos participando en el comercio mundial de emisiones de carbono,
siempre que el Norte reconozca explícitamente que la deforestación es una fuente
de emisiones de carbono. En este marco hipotético, la región podría vender parte
de sus derechos de deforestación y obtener enormes ingresos sin comprometer
el crecimiento económico futuro. Asimismo, esos ingresos aumentarían en forma
notable el valor de los bosques en pie, ofreciendo así incentivos para el establecimiento
de instituciones eficaces de derechos de propiedad en las áreas forestadas.
La región, por consiguiente, debería integrarse plenamente a los esfuerzos mundiales
por reducir las emisiones de carbono mediante permisos de comercio y formular
una serie de condiciones específicas que se requerirían para participar en ellos.
Instrumentos de mercado comparados con mecanismos de comando y control
Para evitar los riesgos de diluir las medidas de reglamentación entre demasiados
instrumentos de mercado y mecanismos de comando y control, es preciso establecer
prioridades en cuanto a las áreas concretas en que se aplicaría cada instrumento.
Si bien los instrumentos de mercado no son una panacea, son potencialmente atractivos
en tanto que, en ciertas condiciones, pueden ser más eficientes que los mecanismos
de comando y control o pueden complementarlos. No obstante, en los diversos
documentos se han identificado instancias en que deben continuar utilizándose
los instrumentos de comando y control. Si bien el uso de los instrumentos de
mercado y, a veces, de los mecanismos de comando y control han significado cierto
avance en la gestión y el control de fuentes puntuales de contaminación del
agua, existe considerable desequilibrio con respecto a las fuentes no puntuales.
Quizá sea importante explorar formas poco costosas de tratar de encontrar una
solución a estas también.
* Ramón López es Profesor de Economía en el Departamento de Economía Agrícola y de Recursos Naturales de la Universidad de Maryland, College Park, y Juan Carlos Jordán es Economista Jefe de la Unidad de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente de la OEA.
NOTAS
1. Véase Finance for Sustainable Development: The Road Ahead, (New
York: United Nations, 1997)
2. Véanse Declaración de Santa Cruz de la Sierra y Plan de Acción para el
Desarrollo Sostenible de las Américas.
3. Global Development Finance 1999, Chapter 3 (Washington DC: World
Bank, 1999).