3 de Abril de 2025
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INTERAMER
Número: 67
Año: 1999
Autor: Eloísa Trellez Solís y Gustavo Wilches Chaux
Título: Educación para un futuro sostenible en América Latina y el Caribe

Responsabilidad intergeneracional

A partir del momento en que la Comisión Brundtland definió el concepto de desarrollo sostenible comenzó a extenderse el reconocimiento de que en el núcleo del concepto existe un elemento ineludible de responsabilidad intergeneracional. Así, los posteriores intentos de aproximación al concepto de desarrollo sostenible se han basado en este fundamento.

En el actual marco de fin de milenio, es evidente que no tenemos un mundo sostenible para entregar a nuestros hijos ni tampoco a sus descendientes. Si la cultura, en su sentido más amplio, es la expresión tangible de la manera como los seres humanos interactuamos dinámicamente entre nosotros mismos y con las características del planeta, y si el desarrollo constituye la expresión de la cultura dominante y al mismo tiempo la causa principal del deterioro de las condiciones que hacen posible la vida en la Tierra, tenemos entonces que reconocer que la intención de transformar el desarrollo en un proceso sostenible demanda una transformación profunda de la cultura dominante.

Afortunadamente, tenemos ilustraciones aplicables de sostenibilidad y responsabilidad. Por ejemplo, los Menominee, una población indígena que habitaba la parte norte del centro de los Estados Unidos y Canadá, “desarrollaron” sus territorios y realizaron su trabajo tomando en cuenta las necesidades de la séptima generación de sus descendientes, aún en presencia de la disminución de los recursos.8

La economía de los Menominee no es complejo, pero funciona porque no se presenta como economía, sino como cultura. Y las normas culturales exigen que la productividad y la diversidad del bosque, tanto de edades como de especies, se mantengan intactos.

Sostenibilidad significa entonces que los imperativos económicos deben basarse en análisis de largo plazo en lugar de cálculos a corto plazo. La tierra y los bosques necesitan de tiempo para sus procesos, razón por la cual economía y cultura deben de ser pacientes. Nuestra economía de industria no puede continuar pagando los costos de operar como una economía de “cosecha anual”, la cual fue siempre el cálculo base de las más irresponsables formas de agricultura.

Reto para el futuro
  • Formar seres humanos con capacidad para asumir críticamente la cultura dominante y trasformarla, para garantizar la sostenibilidad de las condiciones de vida de generaciones futuras.