<<Biblioteca Digital del Portal<<INTERAMER<<Serie Educativa<<Educación para un futuro sostenible en América Latina y el Caribe
Colección: INTERAMER
Número: 67
Año: 1999
Autor: Eloísa Trellez Solís y Gustavo Wilches Chaux
Título: Educación para un futuro sostenible en América Latina y el Caribe
La sostenibilidad como sistema y proceso
En todos los documentos y declaraciones internacionales referidos aquí, incluyendo
el documento de Thessaloniki de 1997, se reconoce de manera expresa que, desde
el punto de vista estrictamente ecológico, la sostenibilidad del desarrollo
no depende solamente de una adecuada gestión del ambiente y los recursos naturales
sino también de sistemas de tipo económico, social y político apropiados, de
aproximaciones tecnológicas adecuadas a la producción y el consumo, y de convicciones
ideológicas. Todos estos factores son por supuesto expresiones de la cultura
humana. Los factores ecológicos son también un determinante, pero al mismo tiempo
son condicionados en una u otra forma por la presencia humana en la Tierra.
De hecho, la Agenda 21 afirma que para lograr el desarrollo sostenible acaso
sea necesaria una remodelación fundamental del proceso de planificación.
Pero con el propósito de remodelar la planificación se requiere antes una
reformulación profunda del modelo dominante de desarrollo, de manera que este
proceso cree y garantice las condiciones requeridas para una coexistencia armoniosa
entre la sociedad humana y el entorno natural.
El desarrollo sostenible no es un concepto estático ni un punto final de
llegada, sino más bien un sistema complejo y no lineal, un proceso a través
del cual interactúan de manera permanente todas las expresiones de la cultura
humana con las características dinámicas del entorno, siendo algunas de estas
características de origen natural y otras de origen antrópico. La sostenibilidad
o insostenibilidad de este proceso surge entonces como resultado de todas estas
interacciones en un momento y espacio dados: una especie de Cubo de Rubik
en permanente cambio, en el cual un movimiento de cualquiera de las caras produce
la alteración de todo el proceso.
Así como la vulnerabilidad de una comunidad frente a las amenazas internas
o externas depende de múltiples factores y de las interacciones complejas entre
estos factores, la sostenibilidad depende de una compleja y siempre cambiante
telaraña de relaciones. Aproximarse críticamente a la cultura con la intención
de transformarla y como resultado transformarnos a nosotros mismos
y redirigir el curso del desarrollo, que nos hace cada vez más insostenibles,
requerirá la capacidad de analizar la realidad en toda la complejidad de las
interacciones que la constituyen. La segmentación arbitraria del saber humano
como resultado de una concepción fragmentada del mundo, nos impide aprender
y aprehender el concepto de sostenibilidad del desarrollo en sus múltiples dimensiones
y con todas sus consecuencias.
Es claro que nuestra generación de adultos no está en condiciones de entregarle
a la generación venidera un planeta sostenible. Pero en cambio, sí podemos crear
las condiciones para que esas generaciones que heredarán el planeta no cometan
nuestros mismos errores y puedan corregir las consecuencias reversibles de nuestras
equivocaciones.
Retos para el futuro
- Aprender a mirar el mundo y a aprehenderlo como una totalidad dinámica y compleja.
- Aprender a entendernos a nosotros mismos como parte activa de esa red de relaciones, la cual, adecuadamente administrada, puede conducirnos a un futuro sostenible.