3 de Abril de 2025
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INTERAMER
Número: 67
Año: 1999
Autor: Eloísa Trellez Solís y Gustavo Wilches Chaux
Título: Educación para un futuro sostenible en América Latina y el Caribe

La sostenibilidad como sistema y proceso

En todos los documentos y declaraciones internacionales referidos aquí, incluyendo el documento de Thessaloniki de 1997, se reconoce de manera expresa que, desde el punto de vista estrictamente ecológico, la sostenibilidad del desarrollo no depende solamente de una adecuada gestión del ambiente y los recursos naturales sino también de sistemas de tipo económico, social y político apropiados, de aproximaciones tecnológicas adecuadas a la producción y el consumo, y de convicciones ideológicas. Todos estos factores son por supuesto expresiones de la cultura humana. Los factores ecológicos son también un determinante, pero al mismo tiempo son condicionados en una u otra forma por la presencia humana en la Tierra. De hecho, la Agenda 21 afirma que para lograr el desarrollo sostenible “acaso sea necesaria una remodelación fundamental del proceso de planificación”.

Pero con el propósito de remodelar la planificación se requiere antes una reformulación profunda del modelo dominante de desarrollo, de manera que este proceso cree y garantice las condiciones requeridas para una coexistencia armoniosa entre la sociedad humana y el entorno natural.

El desarrollo sostenible no es un concepto estático ni un punto final de llegada, sino más bien un sistema complejo y no lineal, un proceso a través del cual interactúan de manera permanente todas las expresiones de la cultura humana con las características dinámicas del entorno, siendo algunas de estas características de origen natural y otras de origen antrópico. La sostenibilidad o insostenibilidad de este proceso surge entonces como resultado de todas estas interacciones en un momento y espacio dados: una especie de “Cubo de Rubik” en permanente cambio, en el cual un movimiento de cualquiera de las caras produce la alteración de todo el proceso.

Así como la vulnerabilidad de una comunidad frente a las amenazas internas o externas depende de múltiples factores y de las interacciones complejas entre estos factores, la sostenibilidad depende de una compleja y siempre cambiante telaraña de relaciones. Aproximarse críticamente a la cultura con la intención de transformarla —y como resultado transformarnos a nosotros mismos— y redirigir el curso del desarrollo, que nos hace cada vez más insostenibles, requerirá la capacidad de analizar la realidad en toda la complejidad de las interacciones que la constituyen. La segmentación arbitraria del saber humano como resultado de una concepción fragmentada del mundo, nos impide aprender y aprehender el concepto de sostenibilidad del desarrollo en sus múltiples dimensiones y con todas sus consecuencias.

Es claro que nuestra generación de adultos no está en condiciones de entregarle a la generación venidera un planeta sostenible. Pero en cambio, sí podemos crear las condiciones para que esas generaciones que heredarán el planeta no cometan nuestros mismos errores y puedan corregir las consecuencias reversibles de nuestras equivocaciones.

Retos para el futuro
  • Aprender a mirar el mundo y a aprehenderlo como una totalidad dinámica y compleja.
  • Aprender a entendernos a nosotros mismos como parte activa de esa red de relaciones, la cual, adecuadamente administrada, puede conducirnos a un futuro sostenible.