3 de Abril de 2025
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INTERAMER
Número: 67
Año: 1999
Autor: Eloísa Trellez Solís y Gustavo Wilches Chaux
Título: Educación para un futuro sostenible en América Latina y el Caribe

Educación para la participación

Tanto en documentos internacionales y declaraciones de Jefes de Estado y de Gobierno sobre el desarrollo sostenible, así como también entre quienes realizan actividades de campo en directo contacto con los ecosistemas y las comunidades, hay consenso en lo que respecta a la necesidad de un proceso de participación pública en la toma de decisiones: una amplia participación democrática es requisito fundamental para una verdadera sostenibilidad.

Entendemos la participación no solamente como “tener parte de algo o en algo”, según la definición convencional del diccionario, sino también como “ser parte de algo”. En el ámbito específico de la gestión ambiental, consideramos a la participación como la capacidad de los actores sociales que intervienen en un determinado proceso para identificarse y compenetrarse plenamente con el mismo, alrededor de sentidos compartidos de pertenencia, de significado y de propósito común. En otras palabras, una participación significativa es la capacidad de asumir el liderazgo en un proceso de participación dado.

La eficacia de la participación está determinada por la posibilidad que tienen los actores sociales que la ejercen de incidir en la toma de las decisiones que en una u otra forma los afectan. Es así como una participación eficaz requiere que quienes la ejerzan tengan acceso a toda la información relevante de manera oportuna. El derecho a la participación, por lo tanto, está íntimamente ligado al derecho a la información y, en consecuencia, al derecho a la educación.

Retos para el futuro
  • Promover programas educativos que, por sus contenidos y propuestas metodológicas se orienten a crear las vías hacia una sociedad sostenible.
  • Desarrollar programas educativos que sean democráticos, participativos y no autoritarios, abiertos al diálogo de saberes y a la construcción de conocimiento desde una perspectiva de género.
  • Convertir a la educación, en todas sus formas, en el escenario y escuela para la participación popular. Evaluar los currículos y los métodos de enseñanza para determinar hasta qué punto contribuyen a formar individuos con capacidad para comprender el mundo en toda su complejidad y para participar activa y responsablemente en su transformación.