3 de Abril de 2025
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INTERAMER
Número: 67
Año: 1999
Autor: Eloísa Trellez Solís y Gustavo Wilches Chaux
Título: Educación para un futuro sostenible en América Latina y el Caribe

Las visiones “humanistas” y “tecnócratas”

Uno de los principales obstáculos para comprender la dinámica del mundo en toda su integralidad y multidimensionalidad, está en la manera arbitraria como hemos aceptado dividir el saber. Si la sostenibilidad del desarrollo depende de nuestra capacidad para comprender los procesos que determinan la realidad social y natural, y de nuestra habilidad para intervenir de manera consciente y crítica en estos procesos, cambiando su rumbo en favor de unas relaciones más equitativas entre los seres humanos y el entorno, entonces necesariamente debemos recuperar la capacidad de comprender al mundo como un todo.

La proliferación de la información y los cada vez mayores niveles de especialización impiden una concepción “renacentista” del saber. Por lo tanto, uno de los grandes retos que tiene por delante la educación para el desarrollo sostenible es evitar que el conocimiento exhaustivo de las partes elimine el sentido de totalidad. En la medida en que trabajemos hacia el futuro la educación deberá proveernos de los instrumentos conceptuales, metodológicos, afectivos y éticos necesarios para explorar los posibles significados de la totalidad.

En este contexto, los “diálogos de imaginarios” de Lacan —que incluyen diálogos de ignorancias y de saberes— adquieren una creciente importancia. Los diálogos entre humanistas, tecnócratas, políticos y burócratas, y los de todos los anteriores con los ciudadanos, son fundamentales para construir una imagen de la realidad. Particularmente se necesita de una imagen comprensible tanto para el ciudadano como para el especialista, quien ha perdido la visión de la totalidad.

El objetivo de estos diálogos no es el de eliminar la especialización, sino de asumirla con criterios holísticos y así ponerla al servicio de la sostenibilidad, es decir, de la felicidad humana en un planeta favorable, en el largo plazo, para la existencia de la vida. En tal atmósfera educativa multidimensional, los humanistas construirían sus cuerpos de saber sobre los aportes de la ciencia y de la técnica, y a su vez, científicos y técnicos asumirían su misión con plena consciencia de su responsabilidad social, tanto a nivel global como local.

Los científicos y el público en general son cada vez más conscientes de que no existen “ciencias neutrales” desde un punto de vista ético; sin embargo, en la práctica, muy pocos programas educativos nos forman para cuestionar la aparente neutralidad de métodos y aplicaciones científicas.

Retos para el futuro
  • Promover la apreciación y el estudio de procesos, como paso previo al desarrollo de la mentalidad que se requiere para alcanzar una forma sostenible de desarrollo.
  • Enfocar más el aprendizaje con criterios holísticos, los cuales pueden subsumir e incorporar la especialización, que en eventos puntuales aislados de su contexto.
  • Construir nuevos cuerpos de conocimiento a partir de diálogos de saberes y de ignorancias entre las diferentes disciplinas y espacios de acción.