3 de Abril de 2025
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INTERAMER
Número: 67
Año: 1999
Autor: Eloísa Trellez Solís y Gustavo Wilches Chaux
Título: Educación para un futuro sostenible en América Latina y el Caribe

Los sujetos de educación  y las guías para el proceso

La deseabilidad del acceso universal a la educación es axiomática, pero cuando se entra en la discución de la focalización en grupos particulares para la aplicación de programas educativos, y para la enseñanza y aprendizaje de responsabilidades, el tema se torna más complejo. No obstante, sostenemos que los primeros sujetos destinatarios de la educación para el desarrollo sostenible deben ser aquellos responsables por el proceso de toma de decisiones; entre quienes se encuentran las autoridades nacionales y locales, los políticos, los legisladores, los planificadores, los ministros y los funcionarios de los organismos internacionales, cuya influencia es innegable en las decisiones internas de los países y las regiones. Es pues importante comenzar por construir formas viables y eficaces para la educación de los niveles decisorios de la sociedad. Se trata entonces de que el contenido de la educación se base en perspectivas nuevas, integradoras, holísticas y sistémicas, las cuales han demostrado ser efectivas en el tratamiento de lo complejo, y más puntualmente del desarrollo sostenible, interpretado en congruencia con las realidades regionales. Hasta el presente la formación académica universitaria, encargada de la educación de los que están al frente de la toma de decisiones, no ha respondido a los retos del desarrollo sostenible exitosamente. Por ello es urgente tanto plantear un proceso de educación continuada y de permanente actualización, como tomar consciencia sobre su necesidad.

Un segundo grupo destinatario está conformado por los profesionales y técnicos en ejercicio de sus respectivos campos de trabajo. Todos nos podemos beneficiar de un reexamen de nuestras profesiones u oficios en función de la sostenibilidad. Además todos debemos hacer un balance de nuestro papel en el desarrollo, es decir, un ejercicio de análisis e introspección de las diferentes ramas del saber y sus aplicaciones.

Un tercer grupo destinatario lo constituyen los educadores y los administradores de la educación en sus diversos niveles: desde profesores universitarios hasta los que tienen a su cargo las sala-cunas o preescolares. Todos requieren mejores y más profundas aproximaciones al saber ambiental, al sentido de la interdisciplinariedad y de la complejidad, a la visión de integralidad y a la conciencia clara de las relaciones sociedad-naturaleza. Educadores y administradores deberán cultivar sensibilidad por la dimensión ética de sus propios enfoques y por la construcción de valores sólidos donde se consolide el respeto a los derechos de la sociedad y de la naturaleza.

Un cuarto grupo está formado por los propietarios de los medios masivos de comunicación y sus empleados, quienes controlan un importante canal de información, el cual puede tanto educar como alienar a los miembros de una sociedad.

El quinto grupo objetivo está compuesto por los niños y niñas y por la juventud, en el marco de sus comunidades, en donde deben tener la oportunidad de desarrollarse de manera segura e integral.

Un sexto grupo lo constituyen las mujeres, cuya formación debe privilegiarse para superar las discriminaciones e injusticias del pasado. Una educación centrada en la mujer debe corresponder a su valioso potencial y a su capacidad de liderazgo, con miras a su desarrollo como seres humanos y a posibilitar su mejor aporte al conjunto de la sociedad.

Las comunidades étnicas indígenas y afroamericanas, y las comunidades campesinas y urbanas en general conforman un séptimo grupo objetivo, cuya trascendencia y aportes potenciales y reales al desarrollo sostenible son ya reconocidos en documentos y en posiciones oficiales de los Estados de la región. El énfasis en los procesos educativos desarrollados por estos grupos podrá significar un avance sustancial en los programas actuales.

¿Quiénes tendrían en sus manos la capacidad para orientar esos procesos? La construcción de la educación y de la sostenibilidad como un sistema integral y de proceso requiere de la participación de todos los actores sociales. Sin embargo, debido a su vocación institucional, a su infraestructura legal y a experiencias acumuladas, el sector educativo se encuentra en una posición privilegiada para aportar elementos orientadores para esos procesos.

Uno de los principios guias es precisamente la conciencia de la importancia de la participación desde diversos sectores y actores sociales en la contribuición para una educación basada en el desarrollo sostenible.

Retos para el futuro
  • Educarnos acerca de nuevos conceptos y de la visión integral, compleja e interdisciplinaria de los procesos que subyacen tras los procesos de la vida.
  • Respaldar al sector educativo en su reto de coordinar a todos los grupos sociales en la formulación e implementación de nuevos procesos educativos que apuntan hacia una visión compartida del desarrollo y la sostenibilidad.