3 de Abril de 2025
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INTERAMER
Número: 67
Año: 1999
Autor: Eloísa Trellez Solís y Gustavo Wilches Chaux
Título: Educación para un futuro sostenible en América Latina y el Caribe

PREFACIO

En años recientes tanto la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como la Organización de los Estados Americanos (OEA) han recibido una serie de mandatos por parte de los más altos niveles gubernamentales para promover el desarrollo sostenible y los procesos educativos que lo apoyen.

En el año de 1992, durante la Conferencia sobre Ambiente y Desarrollo de las Naciones Unidas (UNCED), realizada en Río de Janeiro, la UNESCO fue designada como la coordinadora para el cumplimiento del Capítulo 36 de  la Agenda 21, el cual está dedicado al tema de la educación para el desarrollo sostenible en todas sus formas: educación formal, entrenamiento técnico-vocacional, educación no formal, e iniciativas para la sensibilización pública.

Posteriormente en 1996, durante  la Cumbre de las Américas sobre Desarrollo Sostenible convocada por la OEA en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, los delegados  aprobaron el “Plan de Acción para el Desarrollo Sostenible de las Américas”. Este plan reafirmó el compromiso de implementar las recomendaciones contempladas en la Agenda 21, las cuales también fueron adoptadas por la UNCED, y encargó  a  la OEA coordinar la  puesta en práctica de las decisiones tomadas en la Cumbre de Santa Cruz.

El trabajo continuó en Thessaloniki con la celebración de la “Conferencia Internacional sobre Medio Ambiente y Sociedad: Educación y Sensibilización en Materia de Sostenibilidad” en 1997, la cual se realizó en coordinación con el gobierno de Grecia. En esta reunión la UNESCO presentó el documento  Educación para un Futuro Sostenible: Una Visión Transdisciplinaria para una Acción Concertada con el propósito de contribuir, a un nivel regional, en la orientación del trabajo a realizar en este tema.

En abril de 1998, durante la Sexta Sesión de la Comisión para el Desarrollo Sostenible (CDS), se hizo un llamamiento a la UNESCO para que continúe con sus esfuerzos en la clarificación y diseminación del concepto clave de la educación para el desarrollo sostenible, y enfatice el apoyo que se requiere para la interpretación y adaptación del concepto en los niveles regionales y locales.   Ese mismo mes, la II Cumbre de las Américas, convocada en Santiago de Chile, encargó a la Organización de los Estados Americanos dirigir las necesidades de los Estados miembros en las áreas prioritarias de la educación y el desarrollo sostenible.

Este trabajo representa la respuesta conjunta de la UNESCO y la OEA a una serie de mandatos y tareas encomendadas dentro del marco descrito.  La investigación y análisis presentado contribuye a la continuidad e implementación del trabajo de la UNESCO como administrador de las tareas del Capítulo 36 de la Agenda 21 con un enfoque especial sobre la Américas.  El documento examina también los mandatos asignados a la OEA a través del proceso de la Cumbre.  En su conjunto, el trabajo representa una contribución del estado de la educación para la sostenibilidad en las Américas y procura identificar enfoques fructíferos y soluciones, así como problemas y obstáculos.

El estudio empieza con una investigación del progreso hecho en el Hemisferio a partir de la Reunión de las Naciones Unidas en 1972, en Estocolmo, sobre el Medio Humano.  Muchos avances son identificados, pero también se concluye que el crecimiento de la actividad humana llega a reducir la habilidad del ambiente natural a organizarse y mantenerse en equilibrio.  Esta tendencia reduce la biodiversidad y aumenta los peligros en las poblaciones.  Para dirigir el problema en una manera holística e integrada, es necesario un nuevo entendimiento del ambiente natural y la cultura humana como un sistema único.  Es aquí donde la educación juega un rol central como promotor de una nueva forma de pensar acerca de las relaciones entre el mundo social y el mundo natural.  Por que la educación es el proceso a través del cual una generación transmite a la siguiente sus sabidurías como también sus ignorancias, juntos con sus valores y éticas, enseñanza y aprendizaje adquieren una especial importancia a las cuestiones de sostenibilidad.

La obligación de legar a generaciones futuras un ambiente seguro, una riqueza de biodiversidad y una vida de calidad con dignidad es ahora reconocida mundialmente. Es el deseo de la  UNESCO y la OEA que esta monografía pueda contribuir al crecimiento del cuerpo de pensamientos y conocimientos acerca del propósito y práctica de la educación para la sostenibilidad.  Este nuevo acercamiento a la educación no debe ser solamente el de informar a la próxima generación acerca de la naturaleza, ciencia, cultura, historia, filosofía y relaciones humanas, sino debe inculcar en los jóvenes la fragilidad y complejidad de la vida y la seriedad de la obligación de dejar atrás un mundo intacto y habitable.

Benno Sander
OEA

Gustavo López Ospina
UNESCO